
Sobrecontrol y perfeccionismo
El sobrecontrol puede esconderse tras el perfeccionismo, la productividad y las normas rígidas. Descubre cómo se entiende desde ACT y cómo cultivar flexibilidad psicológica.

El sobrecontrol puede esconderse tras el perfeccionismo, la productividad y las normas rígidas. Descubre cómo se entiende desde ACT y cómo cultivar flexibilidad psicológica.

La rumia mental aparece cuando damos vueltas una y otra vez a pensamientos negativos sin encontrar solución. Descubre qué es, por qué ocurre y cómo trabajarla en terapia.


La ansiedad no siempre se manifiesta como taquicardia o nervios. A veces aparece como preocupación constante, rumiación y vueltas mentales interminables. Entiende por qué ocurre y qué hacer.

Muchas personas viven con una sensación persistente de no ser suficientes. No siempre lo expresan diciendo “siento vergüenza”. A veces aparece de otra forma: miedo a hacer el ridículo, dificultad para mostrarse tal y como son, necesidad de hacerlo todo bien, tendencia a compararse con otros o una voz interna muy dura que no da tregua y no deja espacio para auto-cuidarse.
Cuando esto ocurre, suelen estar actuando dos procesos muy relevantes: la vergüenza y la autocrítica.

“Si paro, me hundo”.
“Si no aprovecho cada minuto, soy un vago”.
“Si digo que no, quedo mal”.
Frases como estas aparecen una y otra vez en consulta. Desde fuera, suelen ser personas responsables, resolutivas, que “tiran del carro” en casa y en el trabajo. Desde dentro, sienten que viven sobre una cinta de correr que nunca se detiene: si bajan el ritmo, aparece la culpa, la ansiedad o la sensación de fracaso.

La depresión es una de las principales causas de malestar emocional en el mundo. Se estima que más de 300 millones de personas la experimentan, afectando a su bienestar, relaciones y calidad de vida. Sin embargo, desde un enfoque contextual, la depresión no se entiende únicamente como una “enfermedad” que hay que eliminar, sino como un patrón de interacción entre la persona, su historia y su entorno.
En este artículo exploramos cómo las terapias contextuales, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), nos invitan a mirar la depresión desde una perspectiva distinta, más centrada en la experiencia humana, la flexibilidad psicológica y la conexión con los valores personales.

¿Te ha pasado alguna vez que empiezas preocupándote por algo y, poco a poco, te encuentras atrapado en una espiral de pensamientos negativos que te desgastan y te quitan la energía?
En mi consulta, es habitual ver cómo la rumia por ansiedad puede, con el tiempo, desembocar en síntomas depresivos. Hoy te explico por qué sucede y qué puedes hacer para evitarlo.

La psicología e hipertensión arterial se vinculan desde la atención a factores emocionales como el estrés, la ansiedad y la agresividad. Una intervención psicológica adecuada puede favorecer el control de la presión arterial, reducir la dependencia farmacológica y mejorar la calidad de vida.
La hipertensión arterial es una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares en el mundo. A menudo se la conoce como el «asesino silencioso» porque puede pasar desapercibida durante años, dañando progresivamente órganos vitales sin presentar síntomas evidentes. Aunque generalmente se asocia con factores biológicos y genéticos, el estilo de vida y la salud mental juegan un papel crucial en su aparición y manejo. La psicología puede ofrecer herramientas eficaces para prevenir la hipertensión y reducir sus síntomas, ayudando a las personas a mejorar su bienestar cardiovascular.

La fibromialgia es una condición crónica caracterizada por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga, trastornos del sueño y dificultades cognitivas. A pesar de que afecta aproximadamente al 2-4% de la población, sigue siendo una enfermedad rodeada de incomprensión y estigma. En este artículo, exploraremos qué se sabe sobre sus causas, el papel de los factores psicológicos y cómo el tratamiento psicológico puede ayudar a mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.
Muchas parejas llegan a consulta con una idea bastante clara de lo que les ocurre: “tenemos problemas de comunicación”. A veces esa explicación es cierta, pero en muchos casos se queda corta. No siempre el problema es que la pareja no hable. A menudo el problema es que, cuando habla, entra en un patrón de discusión, defensa, silencio o distancia del que ya no sabe salir.
En mi consulta en Benicarló en terapia de pareja, esta situación es más frecuente de lo que parece. Parejas que todavía se quieren, pero que han quedado atrapadas en una dinámica repetitiva que erosiona la convivencia, la intimidad y la sensación de estar en el mismo equipo.
Muchas personas llegan a consulta con una idea bastante comprensible, pero que a la larga suele salir cara: “Cuando deje de sentir ansiedad, entonces ya podré hacer mi vida con normalidad”.
El problema es que, muy a menudo, esa estrategia convierte a la ansiedad en el centro de la vida. La persona deja de organizar su conducta en torno a lo que le importa y empieza a organizarla en torno a evitar, reducir o controlar lo que siente.
Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), una de las formas más útiles de explicar este punto es el modelo de la flexibilidad psicológica. En una versión simplificada, puede resumirse en tres grandes movimientos:
No se trata de tres pasos rígidos ni de una receta lineal. Son tres procesos que trabajan juntos para ayudar a la persona a responder con más libertad y menos esclavitud respecto a sus pensamientos, emociones y sensaciones corporales.
Muchas personas, en mi consulta de psicología en Benicarló, dicen algo parecido a esto:
“Sé que no está pasando nada grave, pero me pongo fatal.”
“Solo de pensarlo ya me agobio.”
“No ha ocurrido nada, pero mi cuerpo reacciona como si sí.”
La ansiedad no aparece solo por lo que ocurre fuera. Muchas veces aparece por lo que tu mente interpreta, relaciona y anticipa. Por eso puedes sentir ansiedad incluso cuando, objetivamente, no hay un peligro real delante de ti.
Entender esto ayuda mucho. Porque cuando comprendes mejor cómo funciona la ansiedad, dejas de verla como algo misterioso o absurdo y empiezas a saber qué la mantiene.
Vivimos en una sociedad que evita el dolor, exige productividad y premia la inmediatez. La terapia puede ser un espacio para parar, pensar y vivir con más sentido. Pero atención, la terapia se puede convertir en una herramienta para perpetuar la sociedad del malestar.
La ansiedad no siempre se manifiesta como taquicardia o nervios. A veces aparece como preocupación constante, rumiación y vueltas mentales interminables. Entiende por qué ocurre y qué hacer.
Muchas personas viven con una sensación persistente de no ser suficientes. No siempre lo expresan diciendo “siento vergüenza”. A veces aparece de otra forma: miedo a hacer el ridículo, dificultad para mostrarse tal y como son, necesidad de hacerlo todo bien, tendencia a compararse con otros o una voz interna muy dura que no da tregua y no deja espacio para auto-cuidarse.
Cuando esto ocurre, suelen estar actuando dos procesos muy relevantes: la vergüenza y la autocrítica.