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Sobrecontrol y perfeccionismo

Sobrecontrol y perfeccionismo: cuando la productividad se vuelve una forma de rigidez

El sobrecontrol puede esconderse tras el perfeccionismo, la productividad y las normas rígidas. Descubre cómo se entiende desde ACT y cómo cultivar flexibilidad psicológica.

Sobrecontrol y perfeccionismo

Sobrecontrol y perfeccionismo: cuando la productividad se vuelve una forma de rigidez

El sobrecontrol puede esconderse tras el perfeccionismo, la productividad y las normas rígidas. Descubre cómo se entiende desde ACT y cómo cultivar flexibilidad psicológica.

Rumia mental

Rumia mental: qué es.

La rumia mental aparece cuando damos vueltas una y otra vez a pensamientos negativos sin encontrar solución. Descubre qué es, por qué ocurre y cómo trabajarla en terapia.

Rumia mental

Rumia mental: qué es.

La rumia mental aparece cuando damos vueltas una y otra vez a pensamientos negativos sin encontrar solución. Descubre qué es, por qué ocurre y cómo trabajarla en terapia.

Ansiedad social en adolescentes

A veces el problema no es solo que un adolescente tema que los demás le juzguen, sino que también se juzga él mismo con mucha dureza cuando se siente vulnerable.

Problemas de pareja: no todo es hablar más

Muchas parejas llegan a consulta con una idea bastante clara de lo que les ocurre: “tenemos problemas de comunicación”. A veces esa explicación es cierta, pero en muchos casos se queda corta. No siempre el problema es que la pareja no hable. A menudo el problema es que, cuando habla, entra en un patrón de discusión, defensa, silencio o distancia del que ya no sabe salir.

En mi consulta en Benicarló en terapia de pareja, esta situación es más frecuente de lo que parece. Parejas que todavía se quieren, pero que han quedado atrapadas en una dinámica repetitiva que erosiona la convivencia, la intimidad y la sensación de estar en el mismo equipo.

Abrirse, estar presente y hacer lo que importa

Muchas personas llegan a consulta con una idea bastante comprensible, pero que a la larga suele salir cara: Cuando deje de sentir ansiedad, entonces ya podré hacer mi vida con normalidad”.
El problema es que, muy a menudo, esa estrategia convierte a la ansiedad en el centro de la vida. La persona deja de organizar su conducta en torno a lo que le importa y empieza a organizarla en torno a evitar, reducir o controlar lo que siente.

Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), una de las formas más útiles de explicar este punto es el modelo de la flexibilidad psicológica. En una versión simplificada, puede resumirse en tres grandes movimientos:

No se trata de tres pasos rígidos ni de una receta lineal. Son tres procesos que trabajan juntos para ayudar a la persona a responder con más libertad y menos esclavitud respecto a sus pensamientos, emociones y sensaciones corporales.

Ansiedad, ¿por qué la siento si no está pasando nada grave?

Muchas personas, en mi consulta de psicología en Benicarló, dicen algo parecido a esto:

“Sé que no está pasando nada grave, pero me pongo fatal.”
“Solo de pensarlo ya me agobio.”
“No ha ocurrido nada, pero mi cuerpo reacciona como si sí.”

La ansiedad no aparece solo por lo que ocurre fuera. Muchas veces aparece por lo que tu mente interpreta, relaciona y anticipa. Por eso puedes sentir ansiedad incluso cuando, objetivamente, no hay un peligro real delante de ti.

Entender esto ayuda mucho. Porque cuando comprendes mejor cómo funciona la ansiedad, dejas de verla como algo misterioso o absurdo y empiezas a saber qué la mantiene.

La sociedad del malestar

Vivimos en una sociedad que evita el dolor, exige productividad y premia la inmediatez. La terapia puede ser un espacio para parar, pensar y vivir con más sentido. Pero atención, la terapia se puede convertir en una herramienta para perpetuar la sociedad del malestar.

Por qué tu mente no para

La ansiedad no siempre se manifiesta como taquicardia o nervios. A veces aparece como preocupación constante, rumiación y vueltas mentales interminables. Entiende por qué ocurre y qué hacer.

Vergüenza y autocrítica en terapia

Muchas personas viven con una sensación persistente de no ser suficientes. No siempre lo expresan diciendo “siento vergüenza”. A veces aparece de otra forma: miedo a hacer el ridículo, dificultad para mostrarse tal y como son, necesidad de hacerlo todo bien, tendencia a compararse con otros o una voz interna muy dura que no da tregua y no deja espacio para auto-cuidarse.

Cuando esto ocurre, suelen estar actuando dos procesos muy relevantes: la vergüenza y la autocrítica.

 

Ansiedad social en adolescentes

A veces el problema no es solo que un adolescente tema que los demás le juzguen, sino que también se juzga él mismo con mucha dureza cuando se siente vulnerable.

Problemas de pareja: no todo es hablar más

Muchas parejas llegan a consulta con una idea bastante clara de lo que les ocurre: “tenemos problemas de comunicación”. A veces esa explicación es cierta, pero en muchos casos se queda corta. No siempre el problema es que la pareja no hable. A menudo el problema es que, cuando habla, entra en un patrón de discusión, defensa, silencio o distancia del que ya no sabe salir.

En mi consulta en Benicarló en terapia de pareja, esta situación es más frecuente de lo que parece. Parejas que todavía se quieren, pero que han quedado atrapadas en una dinámica repetitiva que erosiona la convivencia, la intimidad y la sensación de estar en el mismo equipo.

Abrirse, estar presente y hacer lo que importa

Muchas personas llegan a consulta con una idea bastante comprensible, pero que a la larga suele salir cara: Cuando deje de sentir ansiedad, entonces ya podré hacer mi vida con normalidad”.
El problema es que, muy a menudo, esa estrategia convierte a la ansiedad en el centro de la vida. La persona deja de organizar su conducta en torno a lo que le importa y empieza a organizarla en torno a evitar, reducir o controlar lo que siente.

Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), una de las formas más útiles de explicar este punto es el modelo de la flexibilidad psicológica. En una versión simplificada, puede resumirse en tres grandes movimientos:

No se trata de tres pasos rígidos ni de una receta lineal. Son tres procesos que trabajan juntos para ayudar a la persona a responder con más libertad y menos esclavitud respecto a sus pensamientos, emociones y sensaciones corporales.

Ansiedad, ¿por qué la siento si no está pasando nada grave?

Muchas personas, en mi consulta de psicología en Benicarló, dicen algo parecido a esto:

“Sé que no está pasando nada grave, pero me pongo fatal.”
“Solo de pensarlo ya me agobio.”
“No ha ocurrido nada, pero mi cuerpo reacciona como si sí.”

La ansiedad no aparece solo por lo que ocurre fuera. Muchas veces aparece por lo que tu mente interpreta, relaciona y anticipa. Por eso puedes sentir ansiedad incluso cuando, objetivamente, no hay un peligro real delante de ti.

Entender esto ayuda mucho. Porque cuando comprendes mejor cómo funciona la ansiedad, dejas de verla como algo misterioso o absurdo y empiezas a saber qué la mantiene.

La sociedad del malestar

Vivimos en una sociedad que evita el dolor, exige productividad y premia la inmediatez. La terapia puede ser un espacio para parar, pensar y vivir con más sentido. Pero atención, la terapia se puede convertir en una herramienta para perpetuar la sociedad del malestar.

Por qué tu mente no para

La ansiedad no siempre se manifiesta como taquicardia o nervios. A veces aparece como preocupación constante, rumiación y vueltas mentales interminables. Entiende por qué ocurre y qué hacer.

Vergüenza y autocrítica en terapia

Muchas personas viven con una sensación persistente de no ser suficientes. No siempre lo expresan diciendo “siento vergüenza”. A veces aparece de otra forma: miedo a hacer el ridículo, dificultad para mostrarse tal y como son, necesidad de hacerlo todo bien, tendencia a compararse con otros o una voz interna muy dura que no da tregua y no deja espacio para auto-cuidarse.

Cuando esto ocurre, suelen estar actuando dos procesos muy relevantes: la vergüenza y la autocrítica.